en el Parque Matlazincas...


Por: Ana Moll; arte palabra y memoria como intervención. Toluca, Estado de México.


“Si el espacio público se cierra, la cultura se asfixia”. Bajo esa consigna, artistas, escritores, periodistas y habitantes de Toluca fueron convocados a una reunión comunitaria en la Plazuela del Calvario para denunciar el cierre del llamado Taller Cano, espacio ubicado dentro del Parque Matlazincas, y exigir transparencia sobre su situación jurídica y su futuro cultural
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La convocatoria, impulsada por el Grupo Eco Canino Matlazincas, se convirtió en algo más que un acto simbólico: fue una respuesta colectiva ante lo que consideran un proceso de privatización silenciosa y exclusión comunitaria de uno de los espacios con mayor carga histórica y cultural del parque.
El encuentro reunió actividades artísticas, lecturas, música en vivo y ejercicios de respiración y convivencia comunitaria. Entre las participaciones destacaron las intervenciones de Athena Fénix, Marlu Ve, Garrett Smith y Ana Moll, acompañadas musicalmente por Aleks Sandoval.
Más allá del programa cultural, el eje central fue el reclamo ciudadano. Durante la reunión se recabaron firmas para solicitar formalmente una mesa de diálogo con el alcalde Ricardo Moreno y exigir claridad sobre los documentos, permisos y decisiones relacionadas con el cierre del espacio.
“Sin archivos. Sin respuestas. Sin acceso comunitario. Sin vida cultural abierta”, se lee en el pronunciamiento difundido por los organizadores.
Un conflicto que viene creciendo

La controversia alrededor del Parque Matlazincas no es nueva. Desde hace varios meses, vecinos, colectivos culturales y usuarios frecuentes del espacio han denunciado restricciones de acceso, deterioro del diálogo institucional y falta de información pública sobre diversos espacios dentro del parque.

El llamado Taller Cano, que durante años funcionó como punto de encuentro para actividades culturales y comunitarias
permanece cerrado, mientras distintas versiones sobre su administración y uso circulan sin que exista, hasta ahora, una postura pública clara y detallada por parte de las autoridades.
La molestia creció especialmente entre artistas independientes y promotores culturales, quienes señalan que Toluca atraviesa una reducción progresiva de espacios públicos destinados al arte comunitario, justo en una ciudad donde gran parte de la actividad cultural autogestiva depende de parques, plazas y foros abiertos.
El reclamo también toca una discusión más profunda: quién tiene derecho a decidir sobre los espacios públicos y qué papel juega la ciudadanía en su conservación.
Cultura frente al abandono
Durante la reunión, las escalinatas del parque se transformaron en foro abierto. Familias, jóvenes, adultos mayores y activistas convivieron entre música, lectura y conversación colectiva. La escena contrastó con el discurso institucional que frecuentemente presenta estos espacios como áreas “recuperadas”, mientras sectores ciudadanos denuncian exclusión y falta de participación real.
Para los asistentes, el problema no es únicamente el cierre de un inmueble, sino el debilitamiento del tejido cultural comunitario.
“No buscamos ruinas privadas. Buscamos espacios vivos”, señalaron los organizadores.
La frase resume el fondo de la disputa: la defensa del espacio público como territorio de memoria, convivencia y expresión colectiva.
Al cierre del encuentro, el llamado fue claro: abrir una discusión pública sobre el futuro cultural del Parque Matlazincas y evitar que las decisiones sobre espacios comunitarios ocurran a puerta cerrada.
Porque, como quedó escrito en la convocatoria: “La memoria no se encierra. El parque no se privatiza. La cultura no se hereda en silencio”.
Algunos datos históricos que debes de conocer acerca de este sitio son:

Alguna vez fue llamado "Parque de los Espejos" es una de las referencias más nostálgicas y visuales de la Toluca del siglo XX, aunque hoy en día ese nombre ha quedado casi en el olvido frente al de "Matlazincas" o "El Calvario".

El parque recibió este apelativo debido a una característica ornamental y funcional que tuvo durante varias décadas (aproximadamente entre los años 40 y 60):
Los Estanques de Agua: En las partes altas y en algunas terrazas del cerro, el diseño original del parque incluía una serie de pequeños estanques o piletas de agua, muchos de estos tenían formas de serpiente, puedes ver por ahí uno perdido en el camino a la iglesia, y por ahí alguno de los vecinos todavía tenía visible uno, aunque claro ya no pertenece a el Calvario como tal ahora pertenece al vecino. 
Debido a la altitud del cerro y la limpieza del aire en aquella Toluca de los años 40 en donde el viento incluso hacía maravillosas melodías en la Alameda en el órgano de viento uno de los cinco en el mundo... Bueno eso es otra historia, sigamos... el agua de estos depósitos reflejaba el cielo y las nubes con una nitidez impresionante. Desde ciertos ángulos, especialmente cuando se subía por las escalinatas, los estanques parecían espejos incrustados en la montaña.
Más allá de lo estético, estos "espejos" servían como depósitos para el riego de la entonces abundante vegetación y como bebederos para las aves de la zona.
El nombre de "Parque de los Espejos" comenzó a desaparecer por dos razones principales:
Deterioro y Secado: Con el paso de los años y las crisis de mantenimiento cualquier parecido con la actualidad es mera coincidencia,  los estanques dejaron de recibir agua, se llenaron de tierra o simplemente fueron clausurados para evitar la proliferación de mosquitos. Al desaparecer el reflejo, desapareció el nombre.
Cuando se decidió rescatar la identidad indígena de la región, se le otorgó formalmente el nombre de Parque Matlazincas, en honor a los "señores de la red" que habitaron el valle.
En tu nota:

"Parque de los Espejos" que reflejaba la claridad del cielo de Toluca, hoy se ha convertido en un reflejo del abandono institucional y la falta de acuerdos entre CEPANAF y el municipio.

1811: El cerro fue escenario de la sangrienta Batalla del Calvario, donde los insurgentes fueron derrotados, dando origen al nombre de la "Plaza de los Mártires" y el "Callejón de las Víctimas".
1950s: Se estableció formalmente como parque público.
Justo por estas fechas justo por estas fechas este parque tuvo su faceta de pequeño zoológico o exhibidor de fauna es uno de los capítulos más peculiares de su historia y, a la vez, uno de los que más mitos urbanos genera entre los toluqueños que crecieron a mediados del siglo XX.

El espacio de fauna funcionó principalmente entre finales de la década de 1950 (tras su inauguración formal como parque urbano en 1959) y mediados de la década de 1970.
Durante esos años, existía en el país la tendencia de equipar los parques urbanos principales con pequeños zoológicos o "fosos" con animales para aumentar el atractivo familiar (un modelo similar al que tuvo en su momento el Parque Alcatraz/Alameda de Toluca o los parques de Ciudad de México, pero de eso hablaremos más adelante... P.d. si se me llega olvidar y les interesa,  escríbanme!

Las jaulas y los confinamientos se los ubicaban en las terrazas medias y la zona baja del cerro, aprovechando los desniveles naturales y los cortes de piedra. Se ubicaba en los costados que daban hacia las escalinatas principales y áreas de juego, para que la gente pudiera rodear los fosos o mirar a través de enrejados rústicos empotrados en la roca, para que te des una idea si vas por Oviedo pasando la entrada grande del estacionamiento hay una entrada con escaleras que actualmente tiene unos colores llamativos si te das cuenta hay espacios grandes que parecen unos grandes escalones, justo ahí era donde estaban los animales en aquel tiempo.
No era un zoológico de grandes dimensiones ni con catálogo internacional, sino una colección modesta.
Hubo ejemplares de pumas, coyotes, zorros y mapaches. Los relatos de los cronistas locales y de la memoria oral de Toluca mencionan con mucha insistencia que llegó a haber un oso y, temporalmente, cachorros de grandes felinos (leones o jaguares).
Aves de corral y rapiña: Águilas, halcones, lechuzas y estanques menores con patos y gansos.
Fauna local: Reptiles de la zona del Valle de Toluca y pequeños mamíferos.
El retiro de los animales ocurrió de forma paulatina hacia la década de los 70 por tres factores determinantes:
La apertura del Zoológico de Zacango (1975): Esta fue la razón definitiva. Cuando el gobierno del Estado de México expropió la antigua hacienda de Zacango en Calimaya para crear un zoológico en condiciones óptimas, con hectáreas de espacio y diseño profesional, se determinó que los pequeños e inadecuados exhibidores urbanos de Toluca debían desaparecer. La gran mayoría de los animales del Calvario fueron trasladados para formar parte de la colección inicial de Zacango.
Espacio inadecuado y estrés animal: Las condiciones en el cerro eran sumamente precarias para la fauna. Los animales estaban confinados en jaulas de cemento y rejas de hierro, o en fosos de piedra que no cumplían con ninguna norma de bienestar animal. El ruido de la creciente urbanización circundante y las pedradas de los visitantes estresaban constantemente a los ejemplares.
Mantener carnívoros y mamíferos grandes requería un presupuesto de alimentación y veterinaria que el municipio no podía sostener de manera óptima. Además, la falta de sistemas de drenaje adecuados en las jaulas generaba malos olores que afectaban a los vecinos de las colonias Morelos y Centro, desvirtuando el propósito del parque como un pulmón verde y espacio de aire limpio.

Es importante y dado a que este mismo domingo se hizo una actividad convocada por el cronista y escritor Jonathan Osvaldo Lara Rosales y casa del poeta Frederich Nietzsche recordar cómo dónde y cuándo nació el ágora y caminito de los poetas...

Ambas vialidades y espacios escultóricos fueron inaugurados formalmente en el año 1979, durante la administración del gobernador Jorge Jiménez Cantú y siendo presidente municipal José Antonio Muñoz Samayoa

​Hacia finales de la década de los 70, tras el retiro definitivo del zoológico improvisado y el traslado de sus animales al recién inaugurado Zoológico de Zacango (1975), las laderas del cerro del Calvario quedaron profundamente deterioradas.

​Para transformar el espacio de un sitio de "jaulas y fosos de piedra" a un verdadero pulmón cultural y recreativo, el gobierno estatal y el municipio lanzaron una ambiciosa remodelación de los desniveles del cerro, inaugurando este complejo peatonal y artístico en 1979.

​El Caminito (o Andador) de los Poetas

​Este sendero fue diseñado como una escalinata y andador sinuoso que serpenteaba por las terrazas del cerro.

A lo largo del camino se colocaron placas de bronce y bustos tallados en honor a los grandes literatos y poetas mexiquenses y nacionales que marcaron la historia cultural de la ciudad (como el cubano-toluqueño José María Heredia, Heriberto Enríquez, o Enrique Carniado).

La idea original era crear un "paseo de la inspiración". Los estudiantes del Instituto Literario (hoy UAEMéx) y de la Normal de Profesores subían por este andador para leer, estudiar o noviar (bueno eso sigue pasando) entre los árboles, rodeados de fragmentos de poemas grabados en las veredas.

​El Ágora del Calvario

​El andador de los poetas remataba estratégicamente en una de las terrazas planas con la construcción de un Ágora (teatro al aire libre) de estilo semicircular, evocando los foros griegos clásicos, aprovechando la acústica y el corte natural de la roca del cerro.

Inaugurada en el mismo bloque de obras de 1979, el Ágora se convirtió inmediatamente en el foro juvenil por excelencia de las décadas de los 80 y 90 en Toluca. Allí se realizaban recitales de poesía, obras de teatro estudiantil, los primeros festivales de trova locales y proyecciones de cine independiente al aire libre.

Tras la declaratoria como Área Natural Protegida en 2013, la infraestructura cultural del lugar cayó en un vacío de mantenimiento.

​Hoy en día, las placas de bronce del caminito han sufrido vandalismo o robos (chatarrización), el Ágora suele lucir grafiteada o con maleza verde creciendo entre sus gradas de piedra, y la falta de iluminación y seguridad impide que se sigan realizando los eventos culturales para los que fue inaugurada hace casi medio siglo.

1979 buscó dotar a Toluca de un espacio artístico de primer nivel, y cómo esa misma complejidad arquitectónica lo hace hoy un símbolo del abandono por la disputa administrativa.

No podemos hablar del Calvario sin hablar de la Infraestructura Escondida: Cabina y Vestidores

A diferencia de los teatros al aire libre comunes, que consisten únicamente en gradas de cemento frente a una explanada, el foro del Calvario fue proyectado con una visión teatral profesional de mediano formato, aprovechando los desniveles del cerro para ocultar y proteger sus áreas técnicas:

La Cabina de Control: Está dispuesta en la parte superior-central del graderío, con una vista panorámica perfecta hacia el escenario. Esto permitía a los técnicos ecualizar el sonido y operar los reflectores en tiempo real durante los eventos nocturnos.

Es una de las estructuras más castigadas por el abandono. Al quedar aislada en la parte alta y no tener uso constante, ha sufrido vandalismo; sus ventanas y puertas reforzadas han sido dañadas, convirtiéndose en un foco de alerta en temas de seguridad dentro del parque.

La Zona de Vestidores y Camerinos: Es la joya oculta del foro. Se construyeron debajo o detrás de la plataforma del escenario, aprovechando los cortes de roca del cerro. Contaba con accesos laterales "ciegos" para que los actores, bailarines o músicos pudieran cambiarse, maquillarse y resguardarse del característico frío de Toluca antes de salir a escena sin ser vistos por el público, aparte tenía un fino trabajo de moisaiquismo que actualmente todavía está visible, descuidado pero visible.

El proyecto original incluía instalaciones sanitarias básicas y espejos con iluminación para los artistas, una rareza absoluta para un espacio público al aire libre en aquella época.

Al estar bajo el nivel del suelo o empotrados en la ladera, la falta de mantenimiento provocó filtraciones de humedad y acumulación de basura. Hoy en día permanecen cerrados con candados o vandalizados, inutilizables para cualquier compañía artística local que pretenda montar una obra formal. Todavía recuerdo que en 2012, mi querida amiga que hoy ya no Kerem Meyer que solo hablar de ella daría para una nota completa, hasta un libro por todo lo que hizo en el país, pero regresando al tema ella tuvo el latino de invitarme junto con otros interlocutores de la historia y la gestión de la ciudad y del país para hacer una charla y actividades en este espacio.

Al estar empotrado en la fosa natural del cerro y rodeado por taludes de piedra y árboles robustos, el viento (que suele ser fuerte en El Calvario) no golpeaba de frente las representaciones. La misma piedra funcionaba como una caja acústica natural que proyectaba la voz hacia las gradas.

Su graderío semicircular rústico de mampostería de piedra tiene una capacidad estimada para albergar cómodamente a entre 400 y 600 espectadores, lo que lo convertía en el punto intermedio perfecto entre la formalidad de los teatros cerrados del centro (como el Teatro Morelos) y las plazas públicas.

Y si nos damos cuenta y siendo un poquito críticos vemos que las administraciones pasadas le heredaron a Toluca un complejo cultural completo y sofisticado para su época. Porque no se trata de "un espacio de cemento abandonado", sino de un teatro formal con equipamiento técnico que costó dinero público y que hoy está inutilizado.

Para rehabilitar la cabina y los vestidores (meter cableado eléctrico nuevo, pintura, drenaje para los baños de los actores y seguridad), el Ayuntamiento de Toluca argumenta limitaciones porque la CEPANAF restringe ciertas obras en Áreas Naturales Protegidas. Por su parte, la CEPANAF no tiene como prioridad la gestión de espacios teatrales y camerinos, sino la conservación ambiental.

Así, la cabina donde se controlaban las luces de la cultura de Toluca y los vestidores donde se preparaban los artistas locales quedan atrapados como almacenes de basura o espacios vandalizados debido a que ninguna de las dos dependencias quiere o puede no asumir la responsabilidad total de su restauración.


Dentro de todos estos datos históricos es importante dar un poco más de contexto a mi argumento del inicio.
El Taller Fernando Cano es un espacio emblemático para la plástica en el Estado de México, íntimamente ligado tanto a la historia del Parque Matlazincas (El Calvario) y su época dorada, como a la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx).
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El taller que lleva el nombre del artista fue entregado formalmente el 15 de mayo de 2010 por el H. Ayuntamiento de Toluca. Cuando fue presidenta municipal la Dra. María Elena Barrera Tapia. Con quién tuvimos el gusto de participar y hacer un proyecto para este espacio diversos personajes de la vida cultural de ese entonces.  Se ubicó estratégicamente en el Parque Matlazincas (El Calvario), un lugar que sirvió como su centro de operaciones, creación y enseñanza.  
Allí, el llamado "Escultor de Fuego" no solo producía sus estilizadas piezas de hierro forjado y soldado, sino que impartía clases de dibujo del natural, figura humana y escultura a estudiantes de la UAEMéx y al público general, convirtiéndolo en un espacio de vibrante vida cultural comunitaria.
Muerte del artista y ¿qué pasó después?
Fernando Cano Cardozo falleció a los 79 años el 5 de junio de 2018, dejando un vacío enorme en la comunidad artística mexiquense. Tras su fallecimiento, el taller continuó operando temporalmente bajo el resguardo de su viuda, la arquitecta Marthel Cano, y algunos de sus discípulos y aprendices más cercanos, quienes se dieron a la tarea de mantener vivos sus métodos de fundición y forja, así como de catalogar y restaurar sus piezas.  
Sin embargo, el destino del taller físico en El Calvario se ha visto afectado por los mismos problemas que plagan al parque hoy en día: el abandono institucional, la falta de seguridad en la zona y las disputas de competencias operativas entre el municipio y las dependencias estatales (como CEPANAF), lo que ha mermado la constante afluencia de alumnos que tenía en sus años de gloria.
La principal controversia no surgió de su vida personal ni de su labor docente, sino del desdén institucional y abandono que sufrieron algunas de sus obras monumentales por parte de administraciones municipales posteriores a su muerte:
El caso de "La Traviata" (2019): Apenas un año después de la muerte del maestro, se desató un escándalo en el medio cultural cuando el joven escultor Guillermo Bobadilla descubrió una obra original de Cano, valuada en al menos 240 mil pesos. Tirada en un depósito de chatarra y fierro viejo.
El trasfondo: La escultura, titulada La Traviata (una mujer de hierro con un banjo), había sido adquirida legalmente por el Ayuntamiento de Santiago Tianguistenco en 2004 para adornar un crucero vial. Con los cambios de gobierno y la falta de memoria histórica, la obra fue retirada, arrumbada y eventualmente vendida como "fierro por kilo".  
El desenlace: El escultor que la halló la compró en el deshuesadero por solo 2 mil 800 pesos y la entregó a la viuda del maestro. La pieza tuvo que regresar al taller de Toluca para un complejo proceso de restauración, evidenciando la vulnerabilidad del patrimonio artístico público en la entidad.
Presencia en la ciudad y eventos importantes
El impacto visual de Fernando Cano en Toluca es innegable. Su estilo enfocado en la silueta femenina, el movimiento y el uso del fuego para dar textura al metal está sembrado en el paisaje urbano:
La Galería Universitaria "Fernando Cano": Ubicada en el Edificio de Rectoría de la UAEMéx (Instituto Literario), fue nombrada así por decreto oficial en 2014 para rendirle homenaje en vida tras la exposición “50 años Forjando emociones”. Es uno de los espacios de difusión cultural más importantes de la capital.  
Presencia Monumental: Su escultura monumental "Humanismo que transforma" preside el edificio administrativo de la UAEMéx, una obra monumental inspirada en el lema de la máxima casa de estudios y plasmada a través de la figura femenina, cuya elaboración le tomó meses de intenso trabajo físico en su taller.  
Performance "Resonancias del Fuego": Durante años, las demostraciones en vivo de Cano eran auténticos eventos culturales en Toluca; el artista montaba quemadores de gas y sopladores para moldear el hierro al rojo vivo frente al público, uniendo la escultura con el arte objeto y el performance.  
Para la nota que estás estructurando, la figura de Fernando Cano y su taller representan la época dorada de la vocación cultural del Calvario, sirviendo como un agudo contraste de cómo un espacio que llegó a albergar el taller del Doctor Honoris Causa de la universidad, hoy padece el descuido de sus autoridades.
Este antecedente es valioso porque demuestra que el parque siempre ha sufrido por la falta de un rumbo claro en su vocación. Primero fue sitio de fusilamientos históricos, luego un intento de jardín ornamental ("de los Espejos"), más tarde un zoológico improvisado, y ahora un Área Natural Protegida atrapada en la burocracia.
2013: Fue declarado Área Natural Protegida, lo que cambió su estatus legal y complicó su gestión. administrativa hasta la actualidad.
Y solo para que lo sepas y como dato curioso ya que estábamos platicando al terminar esta actividad sobre esto...

Hubo un proyecto comercial y turístico formal impulsado por las propias autoridades en la década de 1970: el icónico Restaurante-Bar y Centro Nocturno "El Calvario".

​En el marco de las mismas remodelaciones que dieron origen al Ágora y al Caminito de los Poetas (bajo la visión del gobernador Jorge Jiménez Cantú), se buscó que el Parque Matlazincas no solo fuera un espacio familiar de día, sino un atractivo turístico y bohemio de noche.

​Para ello, se concesionó un espacio en la zona alta del cerro, muy cerca de donde hoy se encuentra el Museo de Ciencias Naturales para la construcción de un restaurante con un concepto de alta cocina y entretenimiento nocturno.

​Su principal atractivo eran sus enormes ventanales. Al estar en la cúspide del cerro, ofrecía la mejor vista nocturna de toda Toluca, con las luces del centro de la ciudad a los pies de los comensales.

​En los años 70 y principios de los 80, un centro nocturno combinaba una cena elegante con espectáculos en vivo. Contaba con una pista de baile, una barra de bebidas y un escenario donde se presentaban grupos musicales de la época, comediantes y shows de variedades.

​La Bohemia Toluqueña: Se convirtió en el punto de reunión predilecto de la clase política, empresarios, intelectuales y la sociedad de Toluca que buscaba un ambiente exclusivo. Era el lugar para ir a "tomar la copa" con una atmósfera romántica y climatizada para resguardarse del frío del cerro.

​El éxito del lugar duró unos años, pero su propio emplazamiento firmó su sentencia de muerte debido a varios factores:

Subir al cerro del Calvario de noche siempre fue un reto logístico. Las vialidades empinadas y sinuosas se volvían peligrosas para los clientes que salían de madrugada y con copas de más. Además, las faldas del cerro comenzaron a ganar fama de zonas inseguras y oscuras.

El espacio arriba era sumamente limitado para la cantidad de autos de los clientes, lo que generaba caos vial en los accesos peatonales del parque.

Hacia finales de los 80, la vida nocturna de Toluca comenzó a desplazarse hacia avenidas más amplias y accesibles (como Paseo Tollocan o Carranza) y hacia el crecimiento de Metepec. El centro nocturno del Calvario perdió clientes, la concesión dejó de ser rentable y el lugar cerró definitivamente.

​Tras su cierre, la estructura quedó abandonada durante un tiempo antes de ser demolida o adaptada para fines institucionales (parte de los cimientos y terrazas se aprovecharon para el desarrollo del museo y oficinas).

​Las generaciones más jóvenes, al ver las ruinas o estructuras abandonadas con barras de bar y pistas de baile entre los árboles del cerro, comenzaron a esparcir la leyenda urbana de que ahí operaba un "antro clandestino" o una "discoteca secreta". La realidad es que fue un centro nocturno de etiqueta, avalado por el gobierno para detonar el turismo en la capital.

Y así es como termina este relato de campo de batalla insurgente a cementerio, de jardín de espejos a zoológico de pumas y osos, de epicentro de la bohemia y los centros nocturnos en los 70, a la total decadencia actual provocada por el vacío legal entre la CEPANAF y el Ayuntamiento.

Y faltan muchos detalles más pero, eso da para otra nota.


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