Molino Viejo”: la experiencia de teatro inmersivo que transforma al espectador en Toluca
"En medio del auge cultural que actualmente vive Toluca, una puesta en escena ha comenzado a provocar conversación entre quienes buscan experiencias artísticas distintas, profundas y emocionalmente envolventes. Se trata de “Molino Viejo”, una obra de teatro inmersivo que lleva al espectador a descender a un sótano donde la realidad y la ficción se mezclan hasta dejar una huella imposible de ignorar."
Basada en un cuento del maestro Alfonso Virchez, la obra rescata una pieza literaria nacida en una convocatoria de los años ochenta que exigía la creación de 19 cuentos, trabajo que le otorgó reconocimiento y consolidó una trayectoria artística multidisciplinaria admirable.
Virchez no sólo es escritor y cronista: es también mimo, artista plástico y uno de los creadores escénicos más importantes de la región, cuya sensibilidad artística atraviesa toda la puesta en escena.
Además, la historia posee un elemento que vuelve aún más inquietante y fascinante la experiencia: el Molino Viejo realmente existe. La inspiración de este relato proviene de un antiguo molino ubicado en la zona de Valle de Bravo, un sitio envuelto en misterio y memoria que alimenta la atmósfera de la obra y conecta la ficción con un imaginario profundamente real y cercano para el público mexiquense.
Originalmente, esta puesta en escena sería dirigida por el dramaturgo Alejandro Ostoa, figura reconocida dentro del ámbito teatral, lo que desde un inicio marcó la importancia y el peso artístico del proyecto.
Finalmente, la dirección quedó en manos de Carmen Raya, quien imprime una visión escénica intensa, inteligente y profundamente sensorial.
Raya logra convertir el espacio en una experiencia viva, llevando al espectador a sentirse dentro de la historia y no únicamente frente a ella. Cada movimiento, cada silencio y cada transición están cuidadosamente pensados para generar tensión, cercanía y emoción.
El elenco sostiene la obra con interpretaciones memorables. El propio Alfonso Virchez aporta una presencia escénica poderosa, marcada por años de experiencia corporal y narrativa. A su lado, Alex Naime, actual cronista municipal y figura con una amplia trayectoria cultural e intelectual, entrega una actuación sólida y profundamente humana que aporta peso dramático a la historia.
Pero es imposible hablar de “Molino Viejo” sin detenerse en la extraordinaria participación de la actriz argentina Liz Davoli, cuya interpretación resulta simplemente excelsa. Davoli construye un personaje majestuoso, lleno de intensidad emocional y matices, capaz de conmover y estremecer al espectador en cuestión de segundos. Su presencia escénica domina el espacio con elegancia, fuerza y sensibilidad, convirtiéndose en uno de los grandes pilares de la obra.
La experiencia se complementa con el impecable trabajo de iluminación y ambientación de Franz Wusterhaus, quien transforma el sótano en un universo sensorial. Las sombras, la música, los sonidos y los juegos lumínicos crean una atmósfera inquietante y profundamente inmersiva que envuelve al público desde el primer instante.
Y precisamente ahí reside la esencia del teatro inmersivo: en romper la barrera entre escenario y espectador. Este formato, que ha revolucionado las artes escénicas en ciudades como Nueva York, Londres y Madrid, propone que el público deje de ser un observador pasivo para convertirse en parte de la experiencia. En México, esta corriente ha crecido con fuerza durante los últimos años y hoy encuentra en Toluca un territorio fértil para seguir evolucionando.
La capital mexiquense atraviesa uno de sus momentos culturales más interesantes.
Foros independientes, festivales, conciertos, orquestas, exposiciones y puestas en escena han hecho que la ciudad respire arte desde múltiples trincheras. Toluca vive cultura. Toluca siente teatro. Y propuestas como “Molino Viejo” confirman que existe una comunidad artística comprometida con generar experiencias de calidad que conecten emocionalmente con el público.
Más allá del entretenimiento, esta puesta en escena refleja la pasión y el compromiso de artistas experimentados que creen profundamente en el poder transformador del arte. Esa entrega se percibe en cada detalle y provoca que el espectador salga distinto después de la función.
Porque quien entra al sótano de “Molino Viejo” difícilmente vuelve a ser el mismo...
Y quizá lo más valioso de la experiencia sea justamente eso: la necesidad inevitable de compartirla, recomendarla y regresar acompañado para que otros también descubran que el teatro, cuando se vive de cerca, puede convertirse en una experiencia inolvidable. }Ojo y no solo el teatro cualquier experiencia artística o cultural transforma indudablemente la mente del espectador, por eso es tan importante que las infancias estén en contacto vivo con estas expresiones. Para que transformen su criterio su visión y sobre todo sientan la capacidad de materializar sus relatos y con ello sus sueños.
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