Atributos por decreto de la Guardia Nacional GN


Por Ana Moll, arte, palabra y memoria como intervención.

Para dimensionar el modelo actual de la Guardia Nacional (GN), es necesario contrastarlo con las estrategias de los periodos presidenciales recientes en México  en donde el péndulo se movió entre la descentralización, la militarización de facto y los mandos civiles fallidos, así como con referentes internacionales que han implementado cuerpos de seguridad híbridos o presidenciales de gran alcance.

​La evolución de la seguridad pública en el México contemporáneo se puede dividir en cuatro grandes estrategias presidenciales:

​Vicente Fox Quesada (2000–2006) y Felipe Calderón Hinojosa (2006–2012)

El Modelo: Mando Civil Centralizado y Militarización Operativa de Emergencia.

  • La Estrategia: Fox creó la Policía Federal Preventiva (PFP) bajo la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), intentando unificar los cuerpos federales existentes (caminos, migración, fiscal). En 2006, Calderón transformó la corporación en la Policía Federal (PF), inyectándole un perfil civil altamente técnico (división científica, de inteligencia y caminos), pero con un despliegue numéricamente insuficiente (apenas llegó a unos 40,000 elementos).
  • La Injerencia Operativa: Ante la debilidad de la PF para contener al crimen organizado, Calderón inició la "Guerra contra el Narcotráfico", recurriendo al Ejército y la Marina mediante "operativos conjuntos". Los militares operaban en las calles de forma temporal, extraordinaria y sin un marco legal que los respaldara, lo que generó un vacío jurídico y una explosión de quejas ante la CNDH.

​Enrique Peña Nieto (2012–2018)

  • El Modelo: Descentralización y el intento fallido de la Gendarmería.
  • La Estrategia: Desapareció la SSP civil y subordinó la Policía Federal directamente a la Secretaría de Gobernación (SEGOB) para centralizar la política interna. Intentó replicar modelos europeos creando la Gendarmería Nacional (2014) como una división de la PF con entrenamiento militar pero mando civil, orientada a proteger los ciclos económicos (minas, fronteras, turismo). El proyecto original de 50,000 elementos se redujo por falta de presupuesto a solo 5,000, terminando como un cuerpo decorativo.
  • La Injerencia Operativa: Continuó el uso masivo de las Fuerzas Armadas. Hacia el final de su sexenio, intentó legalizar esta intervención mediante la Ley de Seguridad Interior (2017), la cual fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte debido a que pretendía normalizar de forma permanente la acción militar en tareas policiales sin contrapesos civiles.

​Andrés Manuel López Obrador (2018–2024)

  • El Modelo: Fusión Institucional y Militarización Formal Transitoria.
  • La Estrategia: Desapareció por completo a la Policía Federal (acusándola de corrupción sistémica) y creó la Guardia Nacional en 2019. El diseño constitucional inicial prometía un mando civil (adscrito a la SSPC) y un cuerpo compuesto por expolicías federales, militares y marinos, con la condición de que las Fuerzas Armadas regresarían a sus cuarteles gradualmente. Sin embargo, en la práctica, la estructura operativa, de reclutamiento y de mando siempre estuvo controlada por la SEDENA.

​Claudia Sheinbaum Pardo (2024–Presente)

  • El Modelo Actual: Fuerza Armada Permanente con Atribuciones Judiciales.
  • La Gran Diferencia: El modelo actual rompe definitivamente con la simulación civil del periodo anterior. Ya no es un cuerpo policial con apoyo militar; la GN es hoy la cuarta fuerza armada del país, subordinada administrativamente a la SEDENA. El cambio sustancial respecto a todos los sexenios previos es que la milicia ya no actúa de forma "auxiliar o temporal" en las calles; tiene el mandato constitucional permanente de investigar delitos y hacer inteligencia criminal de forma autónoma.

​La centralización de una superestructura de seguridad que reporta directamente al poder presidencial y militar tiene fuertes paralelismos y contrastes en el extranjero, con resultados que van desde el éxito institucional hasta la deriva autoritaria.

​Cuerpos Gendármicos Exitosos (El Espejo Europeo)

​El diseño original de la GN buscaba parecerse a las gendarmerías europeas, pero el modelo actual mexicano las ha superado en facultades de índole castrense:

Francia (Gendarmerie Nationale) e Italia (Carabinieri): Ambos son cuerpos de naturaleza militar encargados de la seguridad pública (principalmente en zonas rurales y de fronteras). Reportan al Ministerio de la Defensa para cuestiones de disciplina y presupuesto, pero cuando realizan tareas de seguridad ciudadana o investigación, están estrictamente subordinados a los Ministerios del Interior y a las autoridades judiciales civiles. Su injerencia está limitada por contrapesos democráticos muy rígidos.

​Los riesgos de un cuerpo militarizado de seguridad con el respaldo total del Ejecutivo se observan con claridad en los siguientes casos internacionales:

Colombia - El DAS y el esquema de seguridad presidencial (Periodo de Álvaro Uribe, 2002–2010): El Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) era un cuerpo de inteligencia civil que dependía de forma directa de la Presidencia de la República. Al carecer de contrapesos y operar bajo una doctrina de "seguridad democrática" (enfocada en neutralizar al enemigo interno), el DAS terminó desviando sus funciones de seguridad nacional. Se involucró en espionaje ilegal a magistrados de la Corte, periodistas y opositores (el escándalo de las "chuzadas"), lo que obligó a su disolución total en 2011.

Rusia: La Guardia Nacional Rusa / Rosgvardiya (Creada por Vladímir Putin en 2016): Este es el paralelismo internacional más cercano al nivel de centralización presidencial. Putin separó las fuerzas especiales y las unidades policiales del Ministerio del Interior para crear la Rosgvardiya, un cuerpo militarizado masivo (cerca de 400,000 elementos) que no reporta ni al ejército ni a la policía, sino directamente al Presidente de la Federación Rusa como Comandante en Jefe. Aunque se justificó bajo tareas de combate al terrorismo y crimen organizado, opera como una fuerza de contención política, control territorial absoluto y blindaje directo del régimen presidencial

Venezuela - Los cuerpos de inteligencia y seguridad presidencial (SEBIN y DGCIM): Inicialmente diseñados como agencias de contrainteligencia y protección del Estado bajo el control directo del Ejecutivo, la falta de control judicial externo y el fuero de facto provocaron su transformación en cuerpos de represión política. La ONU y diversos organismos internacionales han documentado cómo estas estructuras utilizaron sus facultades de intervención de comunicaciones y operaciones encubiertas para perseguir disidencias civiles en lugar de combatir el crimen organizado.

A nivel internacional, cuando un cuerpo armado concentra facultades de inteligencia, investigación criminal y despliegue territorial masivo bajo un mando militar o presidencial directo sin fiscalización de jueces civiles independientes o comités parlamentarios de oposición, la frontera entre la seguridad pública (proteger al ciudadano) y la seguridad nacional (proteger al Estado/Régimen) tiende a borrarse de manera peligrosa.

Ante este panorama de centralización y rigor castrense, surge una necesidad civil impostergable: activar el arte, la palabra y la memoria como herramientas de intervención ciudadana. Frente al peso de los decretos, la sociedad requiere canales para procesar, vigilar y humanizar la realidad que se escribe desde el poder institucional.

La Palabra: _El contrapeso de la transparencia frente al lenguaje técnico nos muestra que la Guardia Nacional ya no actúa únicamente bajo la lógica de la flagrancia o el patrullaje disuasorio." Al asumir capacidades de investigación judicial y control de telecomunicaciones atribuciones históricamente confinadas al ámbito civil, el lenguaje de la seguridad corre el riesgo de volverse puramente técnico, hermético y castrense insisto 

Es ahí donde la palabra se convierte en la primera línea de intervención. Nombrar los procesos con precisión, exigir que el Sistema Penal Acusatorio mantenga el debido proceso y traducir los tecnicismos legales a la conversación pública es una labor democrática vital. La palabra ciudadana tiene la misión de vigilar que la doctrina de la seguridad nacional (enfocada en neutralizar amenazas) jamás desplace a la seguridad ciudadana (enfocada en proteger los derechos de las personas). El debate no debe ser un monólogo del Estado, sino un diálogo donde la voz civil exija rendición de cuentas.

La Memoria: "Aprender del pasado para no repetir desvíos históricos."

El nuevo diseño institucional de la Guardia Nacional encuentra ciertos paralelismos con estructuras centralizadas en el plano internacional y con experimentos fallidos en nuestro propio suelo. La historia contemporánea recuerda los riesgos de la concentración de poder y la opacidad operativa: desde la disolución del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) en Colombia tras escándalos de espionaje, hasta la naturaleza de control político que define a la Rosgvardiya en Rusia. En el México de los últimos cuatro sexenios, los vaivenes entre la Policía Federal y las leyes de seguridad interior demostraron que las estrategias provisionales suelen perpetuarse sin resolver las causas de fondo.

Activar la memoria como intervención implica utilizar el registro histórico como un espejo preventivo. Recordar el pasado no tiene como fin la descalificación a priori de la nueva estrategia, sino el establecimiento de alertas claras. La memoria comunitaria es la que recuerda que la paz duradera no se construye únicamente con el incremento del estado de fuerza, sino con el fortalecimiento de la justicia local, la reconstrucción del tejido social y la preservación de los derechos fundamentales.

El Arte y la Intervención: Espacios para humanizar la convivencia

Si la estructura de seguridad actual apuesta por la centralización y la disciplina vertical, las comunidades requieren espacios horizontales para sanar y reencontrarse. El arte como intervención se presenta como el vehículo idóneo para canalizar el trauma de las regiones afectadas por la violencia y para construir narrativas de paz que la burocracia no alcanza a diseñar.

A través de la plástica, el teatro independiente, la crónica escrita y la apropiación cultural de los espacios públicos, los ciudadanos pueden intervenir su propia realidad. El arte permite que una comunidad no sea solo el escenario pasivo de un despliegue militar, sino un agente activo que resignifica sus calles, sus plazas y su historia. Es la vía para recordar que detrás de las cifras de pacificación existen rostros, familias y memorias locales que proteger.

El Estado mexicano ha edificado una superestructura institucional en busca de la eficacia operativa contra la impunidad. El éxito de este modelo no se medirá en el rigor de su despliegue, sino en su capacidad de someterse al debido proceso y a la mirada civil. En este nuevo ecosistema, el arte, la palabra y la memoria no son accesorios de la realidad; son los pilares indispensables para asegurar que la búsqueda de la seguridad no diluya nuestra condición ciudadana. ..

​La novedad más severa es la publicación de un decreto en el DOF que otorga a la Guardia Nacional el carácter de autoridad central exclusiva del tránsito y control vial federal, asumiendo atribuciones de sanción que antes eran limitadas.

​A partir de ahora, sus elementos tienen la facultad explícita de:

Imponer multas y sanciones directamente: Ya no solo realizan labores de vigilancia o patrullaje persuasivo; operan formalmente el Reglamento de Tránsito en Carreteras Federales.

Inspecciones físico-mecánicas obligatorias: Podrán verificar sistemas de frenado, bitácoras de viaje y documentación electrónica, endureciendo las revisiones con especial énfasis en el autotransporte de carga y autobuses de pasajeros.

Pruebas médico-toxicológicas: Están facultados para aplicar alcoholímetros y pruebas de detección de sustancias psicotrópicas o estupefacientes en plena vía federal.

Criterio de Detención Inmediata: El nuevo marco normativo establece que las indicaciones de los agentes de la GN prevalecen sobre los semáforos y la señalización vial. Si un conductor se opone, obstaculiza o se niega a cumplir las instrucciones, los elementos procederán a su inmediata detención y presentación ante el Ministerio Público.

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