A pocos días de conmemorarse el 30 de agosto el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, el Diálogo Nacional por la Paz hizo un llamado urgente a los líderes religiosos e Iglesias de todo México para no permanecer indiferentes ante el dolor de las familias que buscan a sus seres queridos.
Bajo la premisa de que "sanar esta herida es una tarea de todas y todos", la iniciativa invita a sumar esfuerzos mediante cuatro acciones concretas de acompañamiento y solidaridad:
Abrir las celebraciones: Acoger a las familias buscadoras en las misas y ceremonias semanales para brindarles escucha empática y consuelo en su exigencia de verdad, justicia y reparación.
Instalar buzones de paz: Permitir la colocación de buzones en los templos para que la comunidad pueda expresarles mensajes de cercanía y esperanza.
Incluirlas en la oración: Nombrar explícitamente a las personas desaparecidas durante las oraciones comunitarias para validar su dolor y ofrecerles apoyo espiritual.
Respaldar sus actividades: Acompañar de cerca las movilizaciones y actos que los colectivos de búsqueda tengan previstos para la jornada.
Desde el Diálogo Nacional por la Paz se subraya que el camino hacia la reconciliación y el tejido social pasa obligatoriamente por reconocer esta tragedia, cuidar a la juventud y sanar colectivamente las heridas que afectan al país.
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